BIZNAGUEROS Y BIZNAGAS

Todavía hoy día en las noches de verano es muy habitual encontrarse por las calles y paseos a algunos hombres ataviados con el traje típico y con una penca (a la que le han quitado las espinas) en la mano, en la que llevan clavadas un puñado de biznagas para venderlas y que van dejando las calles impregnadas de olor a jazmín a su paso.

La biznaga es un símbolo relacionado con la ciudad de Málaga, donde gracias a la herencia de los árabes, y al clima templado, abundan los jazmines. Es raro que una casa malagueña que tenga un jardín, un patio, e incluso un balcón, no tenga un jazmín que lo decore y perfume.

La biznaga no es una flor natural nacida así de una planta. Es una composición hecha con jazmines ensartados uno a uno sobre las púas de cierto cardo seco, formando ramillete y clavado éste sobre una penca chumbera.

¿Cómo realizar una biznaga?

- Coger el tallo de cardo seco de tamaño medio y no esté demasiado cerrado sobre sí.
- Limpiar a mano de las semillas procurando que sólo quede el palito de la umbela. Luego se empareja con las tijeras y si hace falta se abren un poco más.
- Sobre las 7 a 8 de la tarde , recolectar los jazmines que se abrirán esa misma noche, que son los capullos más gorditos. Poco a poco y con paciencia, ir introduciendo los jazmines en los palitos de la umbela. Se debe hacer rápido, antes de que se abran los jazmines.
- Al caer la tarde-noche, los jazmines se van abriendo y el conjunto va tomando la forma de una bola apretada y con un aroma casi hipnótico y mucho más fuerte que el del jazmín si se huele de cerca.
- Al anochecer se abren completamente. Dicen que una en la mesilla de noche te asegura dormir sin mosquitos.

CIUDAD DEL GOZO

Málaga era nuestra ciudad del gozo. Los que nos precedieron habían elegido bien su asiento: las vertientes costeras de una sierra llenas de vides, de almendros, higueras y olivos, y una llanura fértil, resguardada por ella, al borde mismo de la mar. Sus dos alcázares, muy anteriores a nosotros, se alzaban dominando el caserío, confiados y señeros; se comunicaban entre sí por pasadizos subterráneos, y ostentaban su faro y sus banderas ante las admiradas manirerías. La importancia de su comercio y la firmeza de sus baluartes la habían convertido en un ciudad orgullosa y despreocupada, entre la hoya que riega el Guadalhorce y la montuosa Ajarquía. Durante aquel caluroso verano, yo la recordaba azul y blanca como la vi en mi adolescencia, prolongada en sus dos arrabales, ceñida por un cinturón de huertos y vergeles, bajo un cielo transparente y templado. Recordaba los torreones rampantes que salvaguardaban el barrio de los Genoveses, sus murallas anchas, su coracha, las espigadas torres de las atarazanas cuyos pies lamen las olas, sus barrios trepadores y pacíficos, sus colinas suaves y su vega cuajada de naranjos, su invariable primavera, la deleitosa vidad de sus gentes ... Ella sola es un reino: ¿cómo no iva a provocar la avidez? A lo largo de su historia siempre sucedió así.

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Fragmento de " El Manuscrito Carmesí"

JARDÍN ORNITOLÓGICO Y BOTÁNICO DEL RETIRO


Siguiendo la carretera de Coín, pasados unos tres kilómetros, nos desviamos a través de un largo camino de eucaliptus que nos lleva a los jardines del Retiro. Se llamó originariamente finca de Santo Tomás del Monte y más tarde El Retiro de fray Alonso de Santo Tomás. Fue fundada por fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga, en la segunda mitad del siglo XVII (entre 1664-1692), que aprovechó una antigua casa-fuerte que amplió y rodeó de jardines. Fue un privilegiado lugar de retiro espiritual para los dominicos. Más tarde en 1710 fue ampliado por la Condesa de Buenavista.

Para un mejor conocimiento se puede dividir en tres partes:

- jardín-huerto (siglo XVII), pasaron en herencia al Convento de los Dominicos.
- jardín-patio ( siglo XVIII), ampliado por los Condes de Buenavista.
- jardín-cortesano (sigloXVIII),mpliados por sus dueño los Condes de Villalcázar.


El jardin huerto es lo ùnico que se conserva del siglo XVII. Consiste en un paseo en forma de cruz rodeado de bancales de frutos, en el centro de la cruz se encuentra la fuente, decorada con azulejos sevillanos y que se conoce como "Fuente de la Batalla"

El jardìn patio està dispuesto a continuación del edificio, y forma un gran rectángulo de un solo nivel enlosado con mazeries rojos, en su centro se encuentra la fuente de la Sirena, hecha de mármol labrado en Italia y cuyo tema es el de un tritón abrazando a una sirena.

El jardìn cortesano, por ùltimo, está organizado al estilo italiano, en varios niveles. Cuenta con tres figuras de tamaño natural dos de las cuales representan a los ríos o arroyos, y desde los càntaros que portan baja el agua que se encuentra en el estanque de la parte superior. La tercera figura, es un pastor tocando una flauta y acompañado por su perro. Las tres figuras se deben al escultor malagueño, Juan Chaez. Completan este jardìn múltiples plantas y àrboles tropicales.

La casa-palacio sirvió, sobre todo en el siglo XVIII en que fueron ampliados estos jardines, de museo y pinacoteca.
Su vegetación es rica en raras especies de árboles, flores y animales. Destacan: araucarias, magnolios, palmeras, caquis, cipreses, árboles del amor, etc.
Hay hermosas fuentes con originales saltos de agua y excelentes esculturas que representan figuras mitológicas.

JARDÍN HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA CONCEPCIÓN

Una singular hacienda se halla a la salida de Ciudad Jardín, cuando se inicia la carretera de las Pedrizas, a sólo seis kilómetros del centro de Málaga. Esta finca o hacienda fue creada por el matrimonio Loring, él era marqués de la Casa Loring y ella era hija del Duque de Heredia.

Esta finca, igual que la que hay frente llamada Hacienda de San José, se pobló con flores traídas de diversas partes del mundo y así es como están clasificadas en los jardines: Europa, África, América, ... Sirvió la finca como lugar de recreo, reunión y diversión de las familias burguesas de Málaga y otros lugares de España. En ella no podían entrar otros habitantes que no pertenecieran a la burguesía, las clases populares tenían otro lugar de diversión.

Hoy día es de propiedad pública y podemos visitarla para deleitarnos con sus bellos paisajes.

Gracias al buen gusto y pasión por la ciudad, el matrimonio Loring reunió allí un gran museo arqueológico y gran pinacoteca que hoy día desgraciadamente no están aquí. Están repartidos por los museos de las distintas ciudades españolas.

Una selva inesperada, flora sorprendente, palmeras altivas, corrientes de agua pobladas de cisnes negros, estrechos senderos serpenteantes de vegetación tropical, su palacio recoleto, la escalinata de piedra, el cenador inmenso repujado de encajes de hierro,... Nos podemos sumergir en una aventura selvática a tan sólo seis kilómetros del centro de la ciudad.

CATEDRAL DE LA ENCARNACIÓN "LA MANQUITA"

Llamada 'La Manquita', porque le falta una de sus torres, debido a que las obras del monumento quedaron interrumpidas y sin terminar hace más de doscientos años. Así, falta la torre sur, unos cuantos torreones laterales, una balaustrada en la parte superior que recorría todo el perímetro del edificio sobre la que irían varias estatuas, y el frontón de la fachada principal.
La Catedral de la Encarnación es el monumento más significativo de Málaga. Su solar ha sido dedicado por los malagueños de todos los tiempos a la práctica de uso religioso. Excavaciones arqueológicas han demostrado la existencia de varios edificios cultuales levantados por las más variadas religiones. En este lugar se instaló la Mezquita-Aljama durante los ocho siglos en que el Islam fue religión en Málaga. Los Reyes Católicos cristianizaron esta Aljama en 1487 erigiéndola en Iglesia Mayor y, más tarde, en Catedral de la reinstaurada diócesis.
Sus orígenes se sitúan en el siglo XVI, se encuentra en el casco histórico-artístico y dentro de la hoy desaparecida muralla árabe. Próxima al Parque de la ciudad, cuenta con sus propios jardines y un bello patio de naranjos que nos hace recordar la antigua mezquita que se encontraba en el solar. Las obras comenzaron en la primera mitad del siglo XVI, de estilo gótico, por encargo de los Reyes Católicos, y continuaron en los siglos XVII y XVIII.Su interior tiene influencias renacentistas y barrocas y destaca, fundamentalmente, la sillería del coro (siglo XVII) en la nave central y, sobre todo, la obra escultórica de Pedro de Mena. Las capillas son también de gran interés, como la de la Encarnación, que da nombre a la Catedral. Quienes visiten el monumento tampoco pueden perderse la capilla de la Virgen de los Reyes, la del Cristo del Amparo y la de San Rafael, así como el Trascoro. Y cómo no, los dos órganos, cuyo excelente sonido destaca cada vez que se celebra algún concierto en ella, como el de Navidad.

A MÁLAGA

" Málaga es inglesa y mora,
a la vez que es andaluza;
Guadalmedina la cruza,
y el puerto la condecora;
Gibralfaro la avalora
y la Caleta sin par;
la emblanquece su azahar,
y la dora su alegría;
en su torre se abre el día
y a sus pies se rompe el mar.
Esa es Málaga la bella,
paraíso en que nací;
entre sus luces viví,
y mi ser formóse en ella ..."

Salvador Rueda

CIUDAD DEL PARAÍSO

A mi ciudad de Málaga.

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
En tu vertical caída a las ondas azules
Pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas, intermedia en los aires
como si una mano dichosa te hubiera retenido, un momento de gloria, antes
de hundirse para siempre en las olas amantes.
Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví y recuerdo,
angélica ciudad que, mas alta que el mar, presides sus espumas.
Calle apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
mecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan.

Allí también viví, allí, ciudad graciosa, ciudad honda.
Allí, donde los jóvenes resbalan sobre la piedra amable,
y donde las rutilantes paredes besan siempre
a quienes siempre cruzan, hervidores, en brillos.

Allí fui conducido por una mano materna.
Acaso de una reja florida, una guitarra triste
cantaba la súbita canción suspendida en el tiempo;
quieta la noche, mas quieto el amante,
bajo la luna certera que instantánea transcurre.

Un soplo de eternidad pudo destruirte,
Ciudad prodigiosa, momento que en la mente de un Dios emergente.
Los hombres por un sueño vivieron; no vivieron;
Eternamente fúlgidos como un soplo divino.

Jardines, flores. Mas alentando como un brazo que anhela
a la ciudad voladora entre monte y abismo,
blanca en los aires, con calidad de pájaro suspenso
que nunca arriba. ¡Oh ciudad no en la tierra!

Por aquella mano materna fui llevado ligero
Por tus calles ingrávidas. Pie desnudo en el día.
Pie desnudo en la noche. Luna grande. Sol puro.
Allí en el cielo eras tú, ciudad que en él morabas.
Ciudad que en él volabas con tus alas abiertas
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Vicente Aleixandre